España cuenta con una superficie agraria útil de unos 23 millones de hectáreas, de las cuales aproximadamente el 70 % corresponde a tierras de cultivo de secano en regiones con precipitaciones inferiores a 600 mm anuales. Esta realidad climática condiciona directamente qué prácticas regenerativas son aplicables y cuáles requieren adaptaciones.
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) ha impulsado, dentro del Marco Nacional de Desarrollo Rural y las medidas agroambientales de la PAC, incentivos para la reducción del laboreo y el mantenimiento de cubiertas vegetales en cultivos leñosos como el olivar y el viñedo. Estas medidas reconocen el papel de las cubiertas en la reducción de la erosión del suelo, un problema grave en el sureste peninsular donde se registran tasas de pérdida de suelo superiores a la media europea.
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha publicado trabajos sobre la restauración de suelos degradados en ambientes semiáridos mediterráneos que documentan recuperaciones de la actividad microbiana en suelos con cobertura vegetal mantenida durante periodos de tres a cinco años.
La Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE) reúne experiencias de agricultores y técnicos que trabajan con sistemas bajos en insumos. Muchas de estas fincas combinan principios ecológicos con técnicas regenerativas, aunque el concepto "regenerativo" no tiene aún una definición legal ni un sello oficial en España.
Nota: La información publicada en este sitio tiene carácter divulgativo. Las condiciones específicas de cada finca —tipo de suelo, clima local, cultivos— determinan qué prácticas son más adecuadas en cada caso. Se recomienda contrastar con técnicos agrícolas y referencias especializadas.